Formación de Profesores
La formación de un profesor de Yoga Iyengar es un proceso exigente que requiere tiempo, constancia y madurez en la práctica.
Quienes deseen formarse conmigo deben, en primer lugar, sostener una práctica continua como alumnos durante al menos un año. Este requisito lo mantengo independientemente de la trayectoria previa: ya sea que se haya practicado durante años con otro profesor, que se provenga de otro método o que se esté iniciando en Iyengar. Este período no es sólo una instancia de evaluación, sino una etapa necesaria para establecer una base de trabajo común y observar, de manera directa, el compromiso, la disposición al aprendizaje y la estabilidad que el proceso requiere. A partir de ahí, considero el ingreso a la Mentoría, el camino establecido por el Ramamani Iyengar Memorial Yoga Institute y la familia Iyengar para la formación de profesores.
Mi relación con este proceso se ha construido a lo largo del tiempo. Viajo regularmente a Pune desde 2009, lo que me ha permitido comprender con profundidad la naturaleza y el rigor de la Mentoría. He observado directamente el trabajo de B. K. S. Iyengar y Geeta Iyengar en la formación de profesores, así como la continuidad de ese legado en el Instituto. Esta experiencia no sólo informa mi enseñanza, sino que orienta de manera concreta la forma en que acompaño y guío cada proceso.
El proceso de Mentoría tiene una duración variable, determinada por el nivel, la madurez y la constancia de cada alumno. Puede extenderse por uno, tres o más años. No trabajo en función de plazos fijos: la presentación a examen responde a un criterio de preparación y es una decisión que asumo con responsabilidad. Presento únicamente a quienes han alcanzado la solidez necesaria, sin apuro ni concesiones, respetando el tiempo propio de cada proceso.
Durante este recorrido abordo de manera íntegra los lineamientos establecidos por el Ramamani Iyengar Memorial Yoga Institute, tanto en la práctica como en la enseñanza. Mi forma de trabajar es cercana y a la vez precisa: acompaño de manera atenta, pero sosteniendo un estándar claro. Es una formación rigurosa y sostenida, dirigida a personas con disciplina, sentido de responsabilidad y un compromiso consistente con su proceso. Al mismo tiempo, es un espacio de estudio profundo, donde la práctica se afina, la comprensión se amplía y la enseñanza adquiere claridad y fundamento.
No es un camino inmediato ni sencillo, pero para quienes sienten una afinidad profunda con el método y están dispuestos a sostener un proceso en el tiempo, la formación se vuelve una instancia de estudio serio, de refinamiento sostenido y de transformación gradual.
Es un trabajo que no sólo forma profesores, sino que ordena la práctica, clarifica la comprensión y establece una base sólida desde la cual enseñar con coherencia y precisión. Para quienes eligen recorrerlo, suele convertirse también en un espacio de crecimiento significativo, que acompaña y da profundidad tanto a la práctica como a la enseñanza.
Si sientes afinidad con esta forma de trabajo y te interesa iniciar este proceso, puedes escribirme. Estaré atenta a tu mensaje.
